El sentimiento antisemita ya estaba presente entre las clases bajas, no obstante, las nobleza y la corte no tenía problemas en mantener a los judíos pues les generaba ciertos beneficios, y aunque es cierto que cada vez tenían restricciones más severas, se les permitió continuar en los territorios cristianos.
| Sentimiento antisemita |
Sin embargo, la llegada de los reyes católicos y la reconquista de Granada generó un sentimiento de júbilo que llevó a las clases altas a buscar la total reunificación religiosa del territorio. Este llevó a la expulsión de los Judíos.
Fue en 1491 cuando definitivamente los Reyes Católicos decidieron expulsar a esta cultura. En el año 1492 se dictaron dos decretos, tanto para Castilla como para Aragón mediante los cuales se obligaba a los judíos a optar entre la conversión o abandono del país. Tenían la opción de llevarse consigo sus pertenencias a excepción del oro y la plata.
| Edicto de expulsión de los Judios |
La mayoría de los judíos optó por el abandono de la península manteniendo así su fe. Sin embargo esto también les supuso altercados, debido a que tenían que malvender sus pertenencias por la desventaja ante los cristianos.
Se calcula que unos 150.000 abandonaron la península hacia Portugal y África y hacia los países del Norte.
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